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¿Cómo hacer que su Matrimonio Mejore?

“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. 6No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. 7El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.”(1 Corintios 13:4-8, NTV)

Cuando logramos complementarnos, porque hemos aprendido a aceptarnos y a respetarnos, la relación en el matrimonio mejora en todo sentido. Es lo que nos lleva a ser el complemento el uno del otro y el recorrido se hace agradable. No significa que los problemas dejan de existir o que pensemos igual, más bien, aprendemos a disculpar los errores, nos apoyamos mutuamente y nos complementamos con facilidad.
La pregunta que surge es, ¿cómo hacemos para que nuestro matrimonio mejore?

1. Cuidando la privacidad del matrimonio 

Lo que vivimos como matrimonio es nuestro y de nadie más, por eso lo que sucede en el interior del hogar es personal y no debemos involucrar a nuestros padres, familiares o amigos. Lo nuestro no se comparte con nadie más.
Las vivencias íntimas, los problemas, los retos que enfrentamos no se ventilan con cualquier persona, solo lo dialogamos en la privacidad de una consejería que nos permita mejorar, pero con nuestra familia, amigos y compañeros solo hablaremos las cosas buenas que vivimos, porque los problemas son parte del ámbito íntimo del matrimonio. Esto nos permite tener confianza, cercanía y abrir nuestros corazones entre nosotros, porque nunca nos sentiremos expuestos.

2. Elogiándonos mutuamente

Es fácil ver errores y criticar, porque no es parte de nuestra naturaleza elogiar, por eso, convierta en un hábito elogiar a su cónyuge. Dé cada día una palabra de afirmación a su cónyuge. Si lo hacemos un hábito, nos será fácil reconocer sus logros, virtudes y éxitos personales. Gana quien más elogia, anima y estimula. Felicite a su cónyuge cuando haga algo bien, cuando alcance una meta o bien, cuando se supere en algo que ha estado trabajando. Esto hace agradable la convivencia y nos acerca.

3. Eliminando la crítica y el menosprecio

Jamás criticaré a mi cónyuge en público y cuando tenga algo que decirle no lo haré como una crítica, sino como una forma en la que se puede hacer mejor. Siempre vamos a respaldar a nuestro cónyuge tanto en público como en privado. Exaltar las virtudes y disimular los defectos es el secreto para hacer crecer el matrimonio. La armonía crece cuando nos sentimos respetados y admirados. En el matrimonio, somos muy sensibles a la descalificación de nuestro cónyuge, por eso, sustituya la crítica por el reconocimiento, y el menosprecio, por la admiración.
La armonía crece cuando nos sentimos seguros y confiamos en el hogar, y esto se logra cuando eliminamos el sarcasmo, el juicio y el menosprecio de nuestra convivencia.

4. Hablando con la verdad y nunca guardando secretos

La confianza crece cuando no tenemos secretos entre nosotros, y se fortalece cuando hablamos con la verdad. Por eso, no nos vamos a ocultar cosas, y las decisiones importantes las tomaremos juntos. No tendremos claves ocultas en nuestras redes sociales o móviles, comentaremos lo que nos ocurra y nunca dejaremos que nadie ni nada nos distancie. Cuando alguien nos insinúe algo que pueda separarnos o ponga en riesgo nuestro matrimonio, lo hablaremos inmediatamente, porque no permitiremos que surja la desconfianza, los celos o la inseguridad. Hablaremos con la verdad entre nosotros, y por eso, respetaremos lo que nuestro cónyuge exprese o sienta.

5. Acercándonos con una actitud gentil y una respuesta amable

Cuando estamos enojados, la tendencia natural es ofender y menospreciar, por eso, en lugar de gritar, vamos a comunicarnos con una voz suave y tranquila, y esto hace agradable el ambiente en el hogar.
Para que la confianza crezca y la relación se fortalezca, vamos a enfriar las emociones cuando estemos alterados, enojados o frustrados. Porque nos amamos, hablaremos con gentileza y respeto. Tener desacuerdos y diferencia de criterios es normal, pero eso no hará que nos faltemos al respeto.
Vamos a experimentar confusión en algún momento, pero no caeremos en la trampa de humillar, en esos momentos vamos a utilizar una voz suave y tranquila, y esto nos ayudará a calmarnos y a facilitar el camino para resolver las diferencias sin lastimarnos.

6. Tomando decisiones por consenso

Las decisiones importantes, las consultamos entre nosotros. Construir el futuro ahora que estamos casados, es caminar juntos en una misma dirección, y esto implica diálogo, comprensión y tiempo compartido. Al tomar decisiones por consenso, nos acercamos, la confianza crece, la relación se fortalece y nos sentimos valorados y útiles.
Todos necesitamos sentirnos importantes y tomados en cuenta, por eso, las decisiones de la familia las tomamos juntos, no las imponemos, esto nos convierte en un equipo ganador. Por ejemplo, decidimos juntos cómo invertiremos el dinero, la casa que compraremos, el auto que vamos a adquirir, en qué escuela estudiarán nuestros hijos, a dónde iremos de vacaciones, y todo aquello que sea importante para la familia. Esto fortalece el matrimonio y la confianza crece.

7. Haciendo cosas juntos 

Hacer cosas juntos nos permite dialogar, acercarnos, descubrir habilidades en el otro y disfrutar la convivencia. Por eso, debemos tener actividades que nos unan y esto requiere que seamos tolerantes, comprensivos, y estemos dispuestos a acompañar a nuestro cónyuge a actividades que le agraden. Diviértanse con juegos que ambos disfruten, pasatiempos que les agraden y proyectos que les desafíen. El secreto consiste en disfrutar el viaje mientras hacemos cosas juntos.

8. No comparando su matrimonio, pues es único. 

Cada matrimonio es único y tiene sus propias vivencias, por eso, no compare su matrimonio y tampoco a su cónyuge. Al comparar nuestro matrimonio nos robamos la fuerza y la energía que hemos conquistado. Superen las crisis, sean íntimos, valoren el momento que viven y luchen hasta el final.

9. Convirtiéndose en los mejores amigos

La principal meta que debemos tener en el matrimonio es convertirnos en los mejores amigos. Eso que nos permite ayudarnos mutuamente, dialogar confiadamente y desear estar cerca de quien nos escucha sin juzgarnos. Cuando somos amigos, no nos tememos, nos aceptamos y, sobre todo, decidimos admirar las virtudes que identifican a quien amo.

Es fácil ser amigo de quien es responsable de sus emociones y decisiones, es lo que nos permite ser nosotros mismos en todo momento. Inspire tal confianza, que su cónyuge desee estar cerca suyo y convertirse en su mejor amigo.

10. Sirviéndose el uno al otro

Jesús nos enseñó el camino a la grandeza, cuando indicó que, si alguno desea ser grande, debe servir a los demás. Si aplicamos este principio en el matrimonio, será agradable la convivencia, y desearemos llegar a casa para ayudar en lo que nos sea posible, porque no hay privilegio más grande que estar atento para servir a quien amo. La relación se fortalece cuando cada uno está pendiente de servir a su cónyuge, toma la iniciativa y siente placer al hacerlo.

11. Priorizando la intimidad

El amor no crece en automático, en el matrimonio, el amor crece cuando tomamos tiempo para encontrarnos en la intimidad y esto requiere iniciativa, disposición y destalles que hagan agradable el ambiente en el que estemos. Por eso, utilice el mejor de los perfumes, preséntese lo mejor posible y arréglese para estar en casa  y encontrarse con quien ama. Tangan citas románticas sin interrupciones y pregúntele qué caricias le agrandan. Escuche a su cónyuge y complázcale, descúbranse el uno al otro en esa intimidad que nos invita a estar cerca.

Deje que las caricias y las palabras suaves llenen el ambiente, que el romance crezca y sean cómplices en eso que solo ustedes pueden vivir.

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